Princesa de cuentos
Creo que nunca había entendido hasta ahora porque toda historia
tiene un personaje al que todos odian, algunos entienden y a otros tantos les da
igual…
Hace algún tiempo esperaba que la princesa (del color que
quisiera ser) apareciera o irrumpiera en
mi vida, que mis sueños e ideales seguramente la harían cerrar el capitulo con
el “Y fueron felices por siempre”.
Pero me cansé de recorrer el mundo, de enfrentarme a dragones,
de pelear con otros “caballeros”, de escalar torres usando solo mis manos y mi corazón
para terminar llegando a la habitación VACIA
del piso mas alto del castillo. No tengo idea de donde estabas, quizá con el Romeo
ese del que todos hablan o con el Hood por el que todas se mueren, de verdad no
se y sinceramente ya no importa, la habitación no estaba tan vacía encontré el
espejo y después de tan largo viaje pude verme, y me sorprendí, con la ropa
toda sucia, la cara llena de tierra, las manos hechas un desastre, cortadas y
raspones, fue entonces cuando abrí los ojos mire hacia abajo por la ventana, caí
en cuenta en todo lo que había recorrido y hasta el espejo lo entendió todo…
Donde quiera que estés es mejor que no aparezcas, ya no
tengo ese deseo de conocerte… en algún lugar entre tanto camino cabalgado se me
perdió el príncipe azul que llevaba por dentro, las historias, los versos, las
ganas de volver la nada para ti en TODO, lancé la escalera con la que subiría a pescar estrellas para regalarte, vendí la
parcela que tenia en la luna porque ya no quería ver el castillo del que se
supone tenia que rescatarte y de verdad lo siento pero todo mi encanto se lo
llevo el sapo al que bese para ver si se me convertía en esperanza. Aprendí de alguien que, como yo, mordió la
manzana envenenada de decepción que te da la vida cuando quiere que descubras
la falacia con la que te cegó.
En la torre me quite el traje, la inocencia y las deje allí por
si llega otra persona que necesite alguna de las dos… lo que quedo de mi allí no volverá… así que no
aparezcas porque quien sabe a lo mejor ahora cuando haya luna llena me
convierta en lobo feroz.
Princesa de cuentos… de cuentos…
por siempre es demasiado
tiempo…



Me gusta cuando puedo ver la luna y el sol al mismo tiempo. Me gusta el olor del amanecer, y ese frío único.
ResponderEliminarAún conservo una vara mágica, la dejé en una maleta (pero nadie sabe que es mágica).
Me gustan las noches porque las siento mías y nadie me está llamando para ninguna bobada y puedo leer todo y cuanto me plazca. Me gusta caminar descalza y andar desnuda después de bañarme.
Ella decía que yo estaba frita porque comía las papas de mcdonalds con helado o porque corría como desaforada cada vez que ibamos al Avila. (pero dime tú qué harías si te vas a encontrar con un amigo al que quieres mucho, mucho?)
También le gustaba mi inteligencia y mi manera de darle vuelta a las cosas (oh, sí: todo es como una media, le puedes dar la vuelta). Te dije que me gustan esos escarabajos verdes brillantes? todavía conservo uno que encontramos juntas; el insecto perduró más aun después de muerto que ella y yo.
En fin.. retazos, collages, hilos, todas esas cosas barnizadas de memoria que o la sigues viendo con ese barniz o las vuelves a vivir y le das el color que te de la gana.. a todo se le da la vuelta porque de todas maneras a todo se lo damos..
Hace un tiempo hiciste unas preguntas y ya no las recuerdo muy bien. Estudié 2 carreras, humanistas, y en algún lugar dejé las patentes de corso: no sirvo para este status quo ni para la gente que lo sostiene. Soy pobre pero feliz, es decir, una feliz pobre que viaja mucho de mochilera, que lee libros casi innombrables que son los que ahora ocupan el espacio derecho de mi cama, noche a noche; que me gusta salir a correr de noche por puro placer, todo siempre girando en torno a la música, mi más fiel compañera..
Has leído cuentos infantiles? muchos? yo sí. Los de hadas, muchísimos.. pero al final me aburrían; no hay nada divertido para las chicas, niñas, princesas y afines. Por lo tanto, nunca me identifiqué no con el principe, ni la reina, ni el malo, ni por supuesto con la princesa, era tan predecible todo.. eso sí: me gustaban las brujas (aún me gustan).. libro de la infancia con el que me desternillaba de risa? los de Asterix el Galo..
Salvedad aparte, los cuentos en los cuales aparecían hadas, esos seres etéreos e intocables,delgadísimas, casi asexuadas y con un aura entre místico, virginal y modelo de victoria secret pero veneziana.. ellas me gustaban. Tal vez porque las sentía más evolucionadas, no se enfrascaban en tonterías, no se quejaban, tenían una belleza serena y eran sabias. Las princesas no son así. Y tú en serio querías una? no sabes lo caprichosas y cambiantes que son? y además, cuándo es que están para una?
Has andado un poco de aquí para allá, has recorrido otros reinos, otra manera de ver las cosas.. alejarse te da esa perspectiva, y cuando se palpa la realidad y ves a esa princesa no por el ideal de los sueños y la mente sino por lo que es, se caen los naipes del cuento de hadas, el castillo se esfuma, el hechizo se rompe y te queda el golpe de la caída, el dolor de la resaca, tantos dragones no valían esa princesa.
En el camino se deja lo que no es y permanece lo que es propio. La inocencia es tuya, la ingenuidad ya no. Los versos son tuyos; los poemas inspirados en esa historieta no; el encanto no se irá de ti, a diferencia del hechizo; la piel dejada en el camino dará paso a una renovada y más preparada para lo que vendrá, y tal vez ya no esperes princesas.. sino a una de la realeza.. no por el título, sino por ser Real.
Y colorín colorado, estas palabras han terminado..
((Pago por ver))
Ese es el punto del escrito, yo crecí con esa ideología, aburrida quizá pero fue mi manera en algún momento de vivir, ya no quiero una princesa ni seguir en el papel de "príncipe"... Jajaja es tonto lo se. Estoy ahorita en el trabajo y te agradezco que me robaras una sonrisa, gracias por responder 😊
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