Tenía los ojos cafés
Tenía los ojos cafés y
una sonrisa hermosa, pero yo no la notaba… estaba en otros ojos, obscuros,
donde para algunos debí quedarme siempre. La conocí más de una vez, en etapas
diferentes de su vida… con una sola constante.
Tenía los ojos cafés y
una sonrisa hermosa, los ocultaba tras ese cabello largo que nunca lleva suelto
porque le da calor, escondía todo tras una cara de tristeza absoluta, tras un corazón
con costuras mal hechas con un hilo todo torcido, como su pulso. Con unas
ojeras dignas de una persona que es perseguida por sus pesadillas, de un color
amarillento cansado, cansado de llorar, de sufrir, de no poder controlar lo que
la rodea o aquello que le hace daño.
Tenía los ojos cafés y
una sonrisa hermosa, una vez la vi más
triste de lo habitual, con los ojos hinchados de llorar y la cara totalmente pálida…
tomó de su bolso algo parecido a una cartuchera negra, se cubrió las ojeras con
un liquido, se delineo los ojos con algún lápiz de color obscuro, pinto sus
labios con un brillo color fresa, iluminó sus ojos con alguna cosa que yo de
verdad no recuerdo (no soy muy buena con esto del maquiclub)… le pregunte que
porque se llenaba la cara de maquillaje, respondió: “cuando me siento triste me
gusta verme bien, al menos estaré bonita”… supongo que fue una manera de decir
que al mal tiempo buena cara… voltee a verla, entonces entendí que ella sabía
que era hermosa y aunque estuviera muy triste iba a seguir siendo hermosa.
Tiene los ojos cafés y
una sonrisa hermosa, cuando me di cuenta de esto ya era demasiado tarde para
todo… ya la había visto en todas sus facetas, comprendí que su pureza y su
hermosura siempre estarían, aunque ella no quisiera verlo, aunque yo no lo haya
notado antes, ella siempre tuvo los ojos cafés hermosos, la sonrisa curveada,
firme y preciosa…
Tiene los ojos cafés y
una sonrisa hermosa, y yo no pude evitar enamorarme de ella...



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