Genio y Figura



De pequeña no entendía muchas cosas, una vez no supe entender ¿por qué las demás niñas podían tener pollina y yo no?, así que fui, caminé hasta tu peinadora, tome unas tijeras y me hice mi propia pollina (por supuesto que me trasquilé todo el cabello). Otra, no entendía por qué me regañabas cada vez que leía algo y pronunciaba mal, así que me aprendí el poema de la “Loca Luz Caraballo”, tomé tu libro de poemas favoritos (el rojo) y te lo leí perfectamente, esa fue la primera vez que te vi sonreír con orgullo. 

Hoy en día sigo sin entender muchas cosas, como ¿Por qué cada cosa tiene un lugar específico en la casa?, sin embargo, ahora que tengo “mi casa”, cada cosa va en su lugar. ¿Qué es ese ser invisible y temido llamado esporas? Sin embargo, tapo todas mis comidas y las quito debajo del ventilador. 

Hay muchas cosas que jamás me explicaste, como la nuez moscada en el puré, el bicarbonato en las caraotas, la ralladura de naranja en las tortas, la margarina sin sal en vez de la mantequilla, la sábila con limón y miel, la leche en polvo para las manchas de bolígrafo, la soda para limpiar gamuza, entre otros… sin embargo las cumplo hoy en día al pie de la letra… y funcionan. No hay un puré más sabroso que el tuyo (aunque el mío humildemente casi te llega), las caraotas más sabrosas las tuyas (y eso que odio los granos), no hay batido de torta mas ansiado por mí que el tuyo (vale cada hora de espera y de verte batir todo), el mejor remedio para el dolor de garganta y para quitar la tos (además es delicioso), cien pantalones y camisas salvados, jamás he tenido los zapatos de gamuza sucios o manchados.  

Gracias a ti hoy soy lo que soy, te admiro por tus valores, por tu firmeza, gracias a ti aprendí que ser fuerte, luchadora y “echá pá lante” son cosas fundamentales en la vida… que uno debe ganarse la voluntad de los demás siendo amable, educada y servicial. Que ayudar a otros siempre es posible, que la humildad y la sencillez y la familia son los valores más grandes que tenemos y sobre todo…
Genio y figura… HASTA LA SEPULTURA.

Te amo, y aunque poco lo digo, mi mayor deseo es tener una hija a la cuál poder contarle un día nuestras historias y entre risas poder ver cómo crece y trasmitirle todo el amor y toda la sabiduría que he aprendido de vivir la vida con una madre como tú, que a pesar de los defectos y de las virtudes NO HAY UNA MADRE MEJOR QUE LA MÍA. 

Disculpa los malos ratos, mis momentos de rebeldía que quizás hasta hoy no entiendas, pero si te sirve de algo, tu hija es una persona super humilde, super sencilla, me convertí en una mujer de buenas costumbres, de corazón noble, de sentimientos sinceros, de valores ceñidos con puño y letra. Una mujer capaz de vivir su vida de la manera correcta, de forma diferente a la “normal” pero con honestidad y principios. A ti, muchísimas gracias.

Feliz día hoy y todos los días de tu vida. 


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